Lo aseguró el titular del Comando de Operaciones de Emergencias (COE), quien reconoció que mantienen el estado de alerta ante las condiciones climáticas. La combinación de calor extremo y baja humedad pone en guardia a las autoridades provinciales.
La provincia de Corrientes atraviesa una etapa de transición meteorológica que exige la máxima atención de los organismos de seguridad y emergencia. Tras un reciente foco ígneo de magnitud en el sur provincial, el titular del Comando de Operaciones de Emergencias (COE), Bruno Lovison, en diálogo con diario época brindó un panorama detallado sobre la situación actual, los riesgos latentes y el estado de las zonas afectadas por las inundaciones.
Durante la última semana, el foco de atención principal se centró en la segunda sección de Curuzú Cuatiá. El incendio, que se originó el pasado miércoles, demandó un despliegue coordinado entre bomberos voluntarios, la brigada de incendios y la colaboración activa de productores locales.
A pesar de la intensidad inicial, el avance de las llamas fue frenado gracias a un sistema de cortafuegos realizado con motoniveladoras. Según informaron desde el COE, la seguridad del personal fue la prioridad, retirando los equipos durante la noche del miércoles tras contener el perímetro. "Es un indicio de lo que empezamos a tener como propuesta por el calor: mucha temperatura, poca humedad y viento", señaló Lovison al referirse al foco ígneo, subrayando que, pese a este evento, se han logrado "ganar 45 días" a las condiciones críticas de incendio.
Alerta Amarilla y Naranja: el factor climático
La provincia se encuentra actualmente bajo una fluctuación entre alerta amarilla y naranja. Este estado se debe a la peligrosidad que representan los factores meteorológicos actuales. Si bien se registran otros puntos de calor en el territorio, la mayoría corresponden a "quemas prescriptas", es decir, intervenciones controladas y autorizadas.
Las autoridades miran con detenimiento el comportamiento del clima en la región. Mientras que provincias vecinas como Chaco y Misiones sufrieron tormentas con daños graves recientemente (como lo ocurrido en Margarita Belén y Posadas), Corrientes mantiene una relativa estabilidad, a la espera de precipitaciones puntuales que se estiman para la semana del 6 de febrero, según el titular del COE.
La otra cara de la moneda: los evacuados
Paralelamente a la amenaza del fuego, la situación hídrica continúa siendo una preocupación en sectores específicos. "Actualmente, hay personas evacuadas distribuidas en tres municipios clave: San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía", dijo Bruno Lovison.
"A pesar de que las cuencas están bajando de manera paulatina, el proceso de recuperación es lento", aseveró. El COE, que funciona como un organismo multidisciplinario bajo la ley de la Junta Provincial de Defensa Civil, mantiene guardias de 24 horas para monitorear tanto el comportamiento de los ríos como el desarrollo de posibles incendios.
"El equipo está trabajando hoy en no más de 10% de su capacidad, pero en un estado de alerta constante que conlleva este tipo de situaciones", remarcó Bruno Lovison.
NOTA DIARIO ÉPOCA
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