Esta medida, que busca optimizar el ordenamiento de la ciudad mediante el uso estratégico de la tecnología, se basa en la capacitación técnica del personal municipal para transformar la red de cámaras de seguridad en una herramienta de fiscalización efectiva.
El nuevo esquema de trabajo no se limita únicamente a la vigilancia vial. Según fuentes municipales, el sistema ha sido configurado bajo dos ejes fundamentales:
A través del monitoreo en tiempo real, los agentes del COM podrán detectar infracciones de tránsito que pongan en riesgo la integridad de los conductores y peatones. La videovigilancia permitirá registrar y procesar las faltas detectadas, dotando al sistema de mayor transparencia y celeridad.
Uno de los puntos más destacados es el control estricto sobre el arrojo de residuos. El municipio utilizará la tecnología para identificar a quienes descarten basura en lugares o fuera de los horarios permitidos, una problemática que históricamente ha afectado la salubridad y la estética de diversos barrios de la ciudad.
Para garantizar el correcto funcionamiento del dispositivo, el personal del COM ha completado una instancia de capacitación específica.
Este entrenamiento asegura que la gestión de las imágenes cuente con el rigor legal necesario para la aplicación de sanciones, cumpliendo con los estándares de control que la gestión municipal ha priorizado para esta etapa.
Desde la intendencia enfatizaron que esta implementación no solo tiene un carácter punitivo, sino que se enmarca dentro de una estrategia más amplia de «innovación para el cuidado del vecino». El objetivo final es desalentar conductas que obstruyan el normal desarrollo de la vida urbana, fomentando la responsabilidad ciudadana en la construcción de una Corrientes más limpia, segura y ordenada.
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