En declaraciones radiales, Larroza explicó que, si bien los gastos de funcionamiento lograron cierta estabilidad tras incorporarse refuerzos al presupuesto, el principal problema se concentra en los salarios, que representan cerca del 90% del financiamiento universitario. “Hay una pérdida de casi el 45% en términos históricos”, advirtió.
Según detalló, esta situación impacta directamente en la vida cotidiana de las universidades y en las condiciones laborales del personal. “Un jefe de trabajos prácticos está cobrando alrededor de 400 mil pesos”, ejemplificó, y agregó que el atraso también afecta a becarios e investigadores vinculados al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Incumplimiento de la ley y reclamos judiciales
El rector apuntó además al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, aprobada por el Congreso, que —según indicó— debería garantizar mejoras en el presupuesto del sector.
“Hoy el impacto directo es en los sueldos”, afirmó, y señaló que las universidades ya obtuvieron fallos favorables en la Justicia que intiman al Poder Ejecutivo a cumplir con la normativa. No obstante, explicó que continúan las instancias de diálogo para lograr una implementación gradual de los fondos.
Preocupación por el futuro del sistema
Larroza advirtió que el escenario actual podría tener consecuencias a mediano plazo, aunque aclaró que en la UNNE todavía no se registra un éxodo masivo de docentes, a diferencia de lo que ocurre en universidades más grandes como Universidad de Buenos Aires o Universidad Nacional de Córdoba.
Sin embargo, reconoció cambios en las modalidades laborales: “Se observa una tendencia a contrataciones más temporarias en lugar de concursos”, indicó.
A pesar del contexto, destacó que la obra social universitaria —OSUNNE— se mantiene sólida y con superávit, lo que funciona como un factor de contención para el personal.
Estrategias para sostener la actividad
Frente a las restricciones presupuestarias, la universidad implementa medidas para sostener su funcionamiento, como la digitalización de procesos, el uso de nuevas tecnologías y la búsqueda de alianzas con gobiernos provinciales y locales.
Además, Larroza subrayó que se prioriza el sostenimiento de servicios esenciales como comedores universitarios y becas, al tiempo que se desarrollan estrategias para garantizar la continuidad académica, incluso mediante modalidades híbridas y expansión territorial.
Un reclamo que continúa
El rector confirmó que las universidades siguen impulsando acciones de visibilización bajo consignas como “la universidad no se apaga” y no descartó nuevas medidas si no hay respuestas concretas.
“Es una situación altamente preocupante por el grado de legitimidad que tiene el sistema universitario en la sociedad”, concluyó, al tiempo que remarcó la necesidad de encontrar soluciones que permitan sostener uno de los pilares fundamentales del desarrollo del país.
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