En diálogo radial, la especialista señaló que el fenómeno responde a la influencia del El Niño, aunque aclaró que no se trata únicamente de su manifestación más conocida. “Hay distintas regiones del Niño y una de ellas, más lejana pero clave, es la que influye directamente en el norte de Argentina, generando exceso de lluvias”, indicó.
Según detalló, este comportamiento comenzó a manifestarse a mediados de abril, un mes que ya de por sí suele ser lluvioso en la región. “El Niño lo que hace es intensificar una característica propia de la zona, en este caso, las precipitaciones”, explicó.
Además, mencionó la interacción de otros sistemas atmosféricos —a los que comparó con “primos” del fenómeno principal—, como corrientes provenientes del Atlántico y celdas meteorológicas globales que rotan periódicamente, lo que contribuye a la variabilidad climática y a episodios de lluvias intensas localizadas.
Alta humedad y condiciones estancadas
La especialista también se refirió a la persistente humedad que afecta a la región. “Es típica de estas condiciones: lluvias frecuentes, temperaturas moderadas y escaso movimiento de masas de aire. La atmósfera está muy quieta y eso hace que la humedad se mantenga”, explicó.
En ese sentido, advirtió que no se prevén cambios significativos en el corto plazo. Si bien podría registrarse un leve descenso de temperatura hacia la próxima semana, la humedad continuaría elevada.
Pronóstico y tendencia
De acuerdo a los datos del INTA, las lluvias continuarían durante los próximos días, con posibles eventos intensos entre domingo y lunes. Posteriormente, podría darse una mejora temporaria con menor inestabilidad, aunque la tendencia general indica que el exceso hídrico persistiría al menos hasta mayo e inicios de junio.
Finalmente, recordó que el fenómeno opuesto, La Niña, suele generar sequías en la región. “Veníamos de un período de Niña que se debilitó rápidamente, pasando casi de forma abrupta a condiciones asociadas al Niño”, explicó, lo que ayuda a entender la variabilidad reciente entre sequía y lluvias intensas.
De esta manera, el actual escenario climático responde a una combinación de factores que anticipan un otoño con lluvias por encima de lo habitual en el noreste argentino.
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