Miércoles 08 de Abril de 2026
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Josele: "Los policías me violaron y torturaron reiteradas veces; tengo miedo de salir a la calle"
Policiales
8/4/2026
EXCLUSIVO CORRIENTES EN EL AIRE

Josele: "Los policías me violaron y torturaron reiteradas veces; tengo miedo de salir a la calle"

Josele Altamirano, hoy de 34 años, fue detenido cuando tenía apenas 22 por la muerte de Maxi Aquino. Permaneció privado de su libertad durante más de nueve años, completando cerca de una década bajo el proceso judicial hasta que la Corte Suprema revocó su condena por falta de pruebas. En Corrientes en el Aire relató el calvario que vivió detenido. “Fui el único acusado, pero hasta el día de hoy el crimen no está claro y no hay responsables”, sostuvo.

Según su testimonio, el día del hecho se encontraba en su casa del barrio Seminario y luego salió a realizar su rutina habitual de pesca. Al regresar, se encontró con que la vivienda de su madre había sido allanada. “Buscaban objetos que nunca estuvieron en mi casa. No encontraron nada, ni arma, ni celular”, afirmó.

Altamirano relató que fue detenido poco después y trasladado a una dependencia policial, donde —según denunció— fue víctima de torturas. “Me golpearon, me desmayaban, me despertaban y me seguían golpeando. Me amenazaban con hacerle daño a mi familia si no me hacía cargo”, expresó.

En uno de los puntos más graves de su denuncia, aseguró haber sido abusado durante su detención y sometido a apremios ilegales para forzar una confesión. “Me hicieron grabar un video donde supuestamente admito el crimen. Estaba golpeado, esposado y bajo presión”, explicó.

Ese video, difundido en su momento, habría sido utilizado como parte de la causa judicial. Sin embargo, el propio Altamirano sostiene que fue obtenido bajo coerción. “No fue una confesión real, fue producto de la tortura”, afirmó.

El caso de Maxi Aquino generó conmoción en su momento, pero con el paso de los años continúa rodeado de cuestionamientos. Para Altamirano, su historia refleja fallas estructurales en el sistema: “No quiero atacar a nadie, pero estas cosas no pueden pasar. Hay muchas cosas que no están claras”.

“Me obligaron a confesar bajo amenazas”: nuevas denuncias reavivan la polémica por la causa Aquino

En diálogo con el programa Corrientes en el Aire, Altamirano sostuvo que el video en el que aparece reconociendo el homicidio fue producto de un procedimiento “inductivo”. “Ellos me decían qué tenía que decir. Me iban marcando la hora, los detalles. Yo solo repetía”, aseguró.

Según su relato, al momento de la grabación ya se encontraba detenido, golpeado y bajo amenazas. “Había armas visibles y me decían que, si no confesaba, iban a matar a algún familiar”, afirmó. En ese contexto, indicó que fue obligado a incriminarse y también a mencionar a otras personas. “Querían que culpe a otro inocente para cerrar el caso”, denunció.

Altamirano reiteró que nunca conoció a la víctima y que no existían pruebas materiales en su contra. “No había arma, no había sangre, la testigo no me reconoció. Igual me condenaron”, expresó. En su momento, recibió una pena de 22 años de prisión, aunque posteriormente fue declarado inocente y recuperó la libertad tras cumplir cerca de diez años.

El testimonio también incluye denuncias sobre las condiciones de detención. El joven afirmó haber sufrido torturas tanto en sede policial como durante su paso por distintas unidades penitenciarias. “No pasé un solo día tranquilo. Tengo secuelas físicas, lesiones y miedo hasta hoy”, relató.

Incluso después de haber sido liberado, Altamirano aseguró haber atravesado situaciones de hostigamiento. Contó que recientemente fue demorado por efectivos policiales bajo el argumento de “actitud sospechosa”, pese a dirigirse desde su trabajo. “Me sacaron fotos otra vez. Siento que sigo marcado”, señaló.

Durante el proceso judicial, dijo haber denunciado los apremios ante fiscales y jueces, pero que sus planteos no fueron tenidos en cuenta. “Sentí que ya estaba condenado antes del juicio. No importaba lo que dijera”, afirmó.

A más de una década del crimen de Maxi Aquino, el caso continúa generando controversias. Las declaraciones de Altamirano vuelven a exponer cuestionamientos sobre el accionar policial y judicial, así como sobre la validez de las pruebas que llevaron a una condena luego revertida.

El testimonio, además, pone el foco en el impacto humano de los procesos judiciales prolongados. “Cuando me condenaron sentí que perdí todo. Mi vida, mi familia, mi futuro”, recordó. Hoy, en libertad, asegura que sigue intentando reconstruir su vida, aunque con temor y secuelas de lo vivido.

“Tengo miedo y no estoy bien”: el difícil presente de Josele tras su liberación

En diálogo con el programa Corrientes en el Aire, Altamirano relató cómo atravesó sus años de encierro y el esfuerzo que realizó para sostenerse dentro de la cárcel. “Terminé la secundaria y tengo nueve títulos en oficios. Me aferré a eso para poder seguir”, contó.

Según explicó, estas actividades le permitían acceder a ciertos beneficios dentro del sistema penitenciario y, al mismo tiempo, mantener una rutina en un contexto adverso.

Sin embargo, reconoció que con el paso del tiempo fue perdiendo la esperanza de recuperar su libertad. “Después de ocho años ya sentía que tenía que vivir mi vida ahí adentro”, expresó.

A casi tres años de haber salido en libertad, aseguró que las secuelas continúan. “No estoy bien al 100%. Me cuesta desde lo psicológico, hay momentos en los que estoy bien y otros en los que no”, afirmó. En ese sentido, indicó que no cuenta con asistencia profesional brindada por el Estado: “Nunca me dieron nada. Si no fuera por mi mamá o mi abogado, no podría pagar un tratamiento”.

Altamirano también describió situaciones de angustia y aislamiento. “A veces me encierro solo, no quiero hablar con nadie. Pienso mucho en todo lo que pasó”, relató. Incluso reconoció que le cuesta desenvolverse en la vida cotidiana: “Camino con la cabeza baja, me da vergüenza, siento que me pueden señalar”.

Otro de los puntos que genera preocupación es que, según denunció, continúa siendo demorado por la policía en reiteradas ocasiones. “Tengo miedo de que me vuelvan a armar una causa”, sostuvo. En uno de los episodios más recientes, afirmó haber sido detenido durante varias horas sin justificación y sometido a requisas, incluso cuando se dirigía a cobrar su salario.

Actualmente trabaja en la construcción, en condiciones informales, y asegura que el trabajo es uno de los pocos espacios donde logra despejarse. “Ahí me distraigo, o cuando iba a pescar. Son los únicos momentos donde no pienso en todo esto”, explicó.

En lo personal, señaló que mantiene una relación de pareja, aunque evita proyectar a futuro. “No quiero tener hijos por ahora, no estoy bien todavía”, dijo. Su principal objetivo hoy es poder reconstruir su vida: “Sueño con tener mi casa y formar una familia”.

El caso de Altamirano continúa generando debate, no solo por las irregularidades denunciadas en la causa judicial, sino también por las dificultades de reinserción que enfrenta tras haber pasado años privado de su libertad. Su testimonio vuelve a poner el foco en la necesidad de acompañamiento integral para personas que atravesaron situaciones similares.

Audio / Entrevista

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Conducción: Maria M. Vazquez