“Lo levantan cuando va o vuelve del trabajo, sin motivo. Ya lo demoraron varias veces”, afirmó Altamirano, quien detalló que los episodios se repitieron en distintas ocasiones y horarios, incluso cuando su hijo se encontraba regresando a su domicilio en horas de la tarde.
De acuerdo al testimonio, en uno de los hechos recientes, Altamirano fue interceptado por personal de la policía motorizada alrededor de las 18, luego de cobrar su jornada laboral. “No estaba haciendo nada, no toma alcohol, venía solo, y aun así lo llevaron a la comisaría cuarta”, sostuvo su madre, quien además denunció presuntos malos tratos durante las detenciones.
Por su parte, el abogado Ruiz Díaz remarcó que su defendido fue absuelto “sin culpa ni cargo”, lo que implica —según explicó— la inexistencia de pruebas en su contra. “La única forma de ser absuelto es siendo inocente. No hay término medio”, enfatizó.
El caso se remonta a 2015, cuando Altamirano fue condenado a 22 años de prisión. Tras cumplir ocho años detenido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó revisar la sentencia y devolver el expediente al tribunal de origen. Finalmente, el Superior Tribunal de Justicia de Corrientes dictó su absolución en mayo de 2024, cerrando definitivamente la causa.
En paralelo, la familia inició una demanda civil contra el Estado provincial por daños y perjuicios. Según explicó Ruiz Díaz, el principal daño sufrido por Altamirano es de carácter psicológico, producto de los años de detención y del impacto posterior a su liberación.
“Queremos que lo dejen vivir tranquilo, que pueda trabajar y reinsertarse en la sociedad”, reclamó su madre, quien también cuestionó la estigmatización social que pesa sobre su hijo pese a la resolución judicial.El caso vuelve a poner en debate el accionar policial y el tratamiento de personas absueltas que buscan reconstruir su vida tras procesos judiciales prolongados.
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